lunes, 29 de marzo de 2010

CHRIS CORNELL - TWO DRINK MINIMUM

En ese pedazo de plástico donde está contenida la última bazof... digo, el último trabajo de Chris Cornell llamado Scream (pedazo de grito darás cuando lo escuches...) hay también una buena hidden track (entre la hojarasca, ya se sabe...):


So open promise fades
and the sun forgets to rise
I'm lonely and I'm thirsty
but it's better I stay dry
No more than two drinks away
from crying

Stare into the glass
and wait for the time to pass
And thank you for the offer
but you know I must decline
No more than two drinks away
from crying

There used to be a time
When I could hold my head up high
My life stretched out before me
and rivers flowed with wine
and had my love beside me
and everything was fine
But now the ride is over
It's hard to say goodbye

So open promise fades
and midnight turns to day
I'd love to drown my sorrow
but I cannot tell a lie
No more than two drinks away
from crying

MONSTER MAGNET - LOOK TO YOUR ORB FOR THE WARNING

Creo que la web http://www.goear.com/ va a dar mucho juego para colocar material en mi cuaderno... Os dejo con uno de los mayores exponentes del stoner rock (con gran influencia del rock psicodélico de los 70), Monster Magnet son algo así como la expresión de lo que hoy haría Black Sabbath si Ozzy Osbourne no se hubiera convertido en Pozí Osbourne (os remito a ese gran reality show que dedican a tan ilustre familia del metal) y si los 80 no hubieran existido (y mucho menos en el terreno del rock). Vivan las guitarras eléctricas y los amplificadores Marshall...


Goin' down now

The mountain screamed three times today
I guess it thought i like to play
How much does one have to pay
To fry a peak and melt away
Launching titan's breath on mine
The sweating measure lands on time

And the old man, down by the river
Well he walks up and he walks on down
To the spaceship that's parked at your doorstep
And it's waiting to take you away now

Goin' down now

Looking for the rat that crowed
He's hooked up down to Mexico
Slap my nerve now, give me more
It's my disaster friend, not yours

And the old man, down by the river
Well he gets up and he walks on down
To the spaceship that's parked at your doorstep
And it's waiting to take you away now

It's down by the river, it's always this way now
It's down by the river, it's always this way now
Goin' down now, goin' down now

HOOTIE AND THE BLOWFISH - BE THE ONE

Una de mis canciones favoritas de este grupo americano. Espero que os quedéis con el nombre porque merece mucho la pena escucharlos:


I wonder
Why are we involved
With the seasons
And the living of our own
Let me see if nothing's wrong
I just want to be the one

(She) wanted
You still give her all our lives
Let her be son
Who is she buying
See her crawl
I'll just make it out

(We don't see it bleeding)
I want to die with you
(Something no ones needing)

I left the other day
But you're never here
You only listen to things you want to save
But the power it's ok with you
You knew I'd find something else to do

Let me be the one
(we don't see it bleeding)
I wanna fly, I wanna die with you
Something no ones

See it's not like they
Are gonna take my faith away
Let me in it's ok now
Close the door

Is it really needing
When you find a place
That's only yours

Just go he beams
Well I've died for good now
Let me feel it
Let her come---let her run---let her run

(Now)
Let me be the one
(We don't see it bleeding)
I can't feel it, I can't see it
(Something no ones needing)
I feel dumb

sábado, 13 de febrero de 2010

EXPEDIENTES X - VANN JOHNSON

Yanni es un célebre compositor de origen griego de lo que se ha venido en denominar "música instrumental contemporánea", y hace poco encontré esta actuación de uno de sus conciertos en el marco incomparable del Taj Mahal:



No entraré a comentar qué culpa tenía el pobre Taj Mahal de que hicieran un concierto en sus mismas narices (me recuerda al concierto que hizo Jean Michel Jarre en las pirámides de Gizeh...), ni en si sobra la guitarrita española en la composición (eso es lo que llaman fusión, el mezclar ritmos e instrumentos que cualquiera en su sano juicio no mezclaría), ni comentaré nada acerca del parecido razonable de Yanni con nuestro Luis Cobos ni sobre la carita de sobrado al estilo de "mirad qué bien lo hago y las cositas que compongo". Lo que quiero comentar, independientemente de si os gusta o no la canción, es la voz de Vann Johnson, porque me quedé con la boca abierta cuando la escuché, y claro, acto seguido me puse a investigar quién leches era esta chica y si había publicado algún disco. Pues bien, lo que podéis averiguar es que esta mujer, además de haber sido parte del coro (sí, sí, corista) de artistas como el griego Yanni y otros como Michael Bolton (uf...), ha publicado la escandalosa cifra de...un disco. Así es, podéis escucharlo en Spotify (en emule ni siquiera aparece...), y bueno, no comentaré que es música de ascensor...Por todo ello el caso de esta chica se gana el merecido honor de la categoría de expediente X (por favor que alguien le haga canciones que se puedan llamar así y que algún productor que no esté sordo encauce su carrera...)

viernes, 12 de febrero de 2010

BERNHARD SCHLINK - EL LECTOR

Con la Odisea empezó todo. La leí después de separarme de Gertrud. Pasaba muchas noches sin dormir más que unas pocas horas y dando vueltas en la cama. Cuando encendía la luz y le echaba mano a un libro se me cerraban los ojos, y cuando dejaba el libro y apagaba la luz, se me abrían otra vez de par en par. Así que decidí leer en voz alta. De ese modo no se me cerraban los ojos. Pero en mis confusas divagaciones de duermevela, llenas de recuerdos y sueños y de atormentadores círculos viciosos, que giraban en torno a mi matrimonio, mi hija y mi vida, se imponía una y otra vez la figura de Hanna. Así que decidí leer para Hanna. Y empecé a grabarle cintas.
Pasaron varios meses hasta que le mandé las cintas. Al principio no quería enviarle nada fragmentario, y esperé hasta haber grabado toda la Odisea. Pero luego empecé a dudar de que la Odisea pudiera interesarle tanto a Hanna, y grabé lo que leí después de la Odisea, varios cuentos de Schnitzler y Chéjov. Luego estuve un tiempo aplazando el momento de llamar al juzgado en el que habían condenado a Hanna para preguntar dónde cumplía la pena. Al final reuní todo lo necesario: la dirección de Hanna, que estaba en una cárcel cercana a la ciudad en la que le habían juzgado y condenado, un aparato de casete, y las cintas, numeradas, de Chéjov a Homero, pasando por Schnitzler. Y por fin acabé enviándole el paquete con el aparato y las cintas.
No hace mucho encontré la libreta en que fui apuntando a lo largo de los años lo que grababa para Hanna. Se ve claramente que los primeros doce títulos están apuntados de una sola vez; seguramente empecé a leer sin orden ni concierto hasta que me di cuenta de que si no tomaba nota no me acordaría de lo que ya había leído. Algunos de los títulos siguientes llevan fecha, y otros no, pero aun sin fechas sé que el primer envío a Hanna lo hice en el octavo año de su condena, y el último en el decimoctavo. Fue cuando le concedieron el indulto que había pedido tiempo atrás.
Seguí leyendo para Hanna todo lo que me apetecía leer. En el caso de la Odisea, al principio se me hizo difícil concentrarme tanto como lo hacía cuando leía sólo para mí. Pero con el tiempo me fui acostumbrando. El otro inconveniente de la lectura en voz alta es que requiere más tiempo. Pero, a cambio de eso, lo que leía se me quedaba más grabado en la memoria. Aún hoy me acuerdo muy claramente de bastantes cosas.
(...)

Tardé mucho en atreverme a leer poemas, pero luego acabó encantándome y me aprendí de memoria una buena parte de los poemas que grabé. Hoy todavía puedo recitarlos.
(...)

Cuando empecé a escribir yo, le leía también cosas mías. Esperaba hasta haber dictado el manuscrito y revisado la versión escrita a máquina, hasta que tenía la sensación de que aquello ya estaba acabado. Al leer en voz alta sabía si conseguía el efecto deseado. Si no lo conseguía, podía revisarlo todo y volver a grabar encima de lo que ya estaba grabado. Pero no me gustaba hacerlo. Quería cerrar el círculo con la grabación. Hanna se convertía en la entidad para la que ponía en juego todas mis fuerzas, toda mi creatividad, toda mi fantasía crítica. Luego podía enviar el manuscrito a la editorial.
No hacía ningún comentario personal en las cintas; ni le preguntaba a Hanna cómo le iban las cosas, ni le contaba cómo me iban a mí. Leía el título, el nombre del autor y el texto. Cuando se acababa el texto, esperaba un momento, cerraba el libro y pulsaba la tecla de parada.

En el cuarto año de nuestra relación, al mismo tiempo tan abundante y tan parca en palabras, me llegó un saludo. «La última historia me ha gustado mucho, chiquillo. Gracias. Hanna.»
Era una hoja de papel pautado, arrancada de un cuaderno y con el borde cuidadosamente recortado. El saludo estaba arriba y ocupaba tres líneas. Estaba escrito con un bolígrafo azul que dejaba manchas. Hanna lo había empuñado con mucha energía; la escritura se marcaba por el reverso de la hoja. También la dirección estaba escrita con vigor: se marcaba visiblemente en la mitad superior e inferior del papel, que estaba doblado por la mitad.
A primera vista podía parecer que se trataba de la letra de un niño. Pero todo lo que la letra de los niños tiene de torpe y desgarbado, ésta lo tenía de violento. Se veía la resistencia que Hanna había tenido que vencer para formar letras con los trazos y palabras con las letras. La mano infantil siempre intenta escaparse para aquí y para allá, y hay que forzarla a ceñirse a la línea. La mano de Hanna no intentaba escaparse hacia ninguna parte, y el único imperativo era seguir adelante. Los trazos que daban forma a las letras eran discontinuos, acababan y empezaban en cada ángulo, en cada curva o bucle. Y cada letra era una conquista nueva, con una orientación distinta más o menos oblicua, y con una altura y anchura propias.
Leí el saludo y me sentí inundado de alegría y júbilo(...)

Luego estudié a fondo la letra de Hanna y vi cuánta fuerza y cuánta lucha le había costado escribir. Estaba orgulloso de ella. Y al mismo tiempo me daba pena, me daba pena su vida retrasada y fracasada, y pensé con tristeza en los retrasos y los fracasos de la vida en general. Pensé que cuando se ha dejado pasar el momento justo, cuando alguien se ha negado demasiado tiempo a algo, o se lo han negado, ese algo por fuerza llega demasiado tarde, por más que uno lo acometa con todas sus fuerzas y lo reciba con gozo. ¿O quizá no existe «demasiado tarde», sólo «tarde», y «tarde» es mejor que «nunca»? No lo sé.
Después del primer saludo fueron llegando con regularidad los siguientes. Siempre eran unas pocas líneas, una fórmula de agradecimiento, una petición, más del mismo autor, o por favor nada más de ése, una observación sobre algún escritor, poema, historia o personaje de una novela, o un comentario sobre la vida en la cárcel. «En el patio ya florecen las forsythias», o «Me gusta que haya tantas tormentas este verano», o «Veo por la ventana a los pájaros juntándose para emigrar al sur». Muchas veces eran los comentarios de Hanna sobre las forsythias, las tormentas de verano o las bandadas de pájaros los que me hacían percibir esas cosas. Sus observaciones sobre literatura eran a menudo asombrosamente acertadas. «Schnitzler es perro ladrador y poco mordedor, y Stefan Zweig lleva el rabo entre las patas», o «Keller lo que necesita es una mujer», o «Las poesías de Goethe son como pequeñas estampas enmarcadas en oro», o «Estoy segura de que Lenz escribe a máquina». Como no sabía nada de todos esos escritores, Hanna suponía que eran contemporáneos, al menos mientras nada indicase lo contrario. En efecto, me sorprendió ver que hay mucha literatura antigua que se puede leer como si fuera de hoy; alguien que no sepa nada de historia puede creer que todas esas costumbres de tiempos pasados son en realidad las costumbres actuales de tierras remotas.
Nunca le escribí. Pero seguí leyendo para ella sin parar. Durante el año que pasé en América le enviaba las cintas desde allí. Cuando me iba de vacaciones o tenía mucho trabajo, podía tardar bastante en llenar una cinta. No establecí un ritmo fijo: a veces enviaba una cinta cada semana o cada quince días y otras veces al cabo de tres o cuatro semanas. No me planteaba la posibilidad de que Hanna, ahora que sabía leer, quizá ya no necesitase mis cintas. Que leyera también por su cuenta si le apetecía. Pero la lectura era mi manera de dirigirme a ella, de hablar con ella.
Tengo guardados todos sus saludos por escrito. La escritura va cambiando. Empieza forzando a las letras a alinearse todas en la misma dirección oblicua y a adoptar la altura y anchura correctas. Una vez conseguido eso, se hace más ligera y más segura. Nunca suelta. Pero adquiere algo de la severa belleza propia de la letra de los ancianos que han escrito poco en su vida.
Bernhard Schlink ("El lector", 1995)

jueves, 11 de febrero de 2010

BEN HARPER - JAH WORK

"Music is the last true voice of the human spirit. It can go beyond language, beyond age and beyond color...straight to the heart and mind of all people."

"La música es la auténtica voz del espíritu humano. Puede ir más allá del idioma, más allá de la edad y del color...directa al corazón y a la mente de toda la gente."

Ben Harper


Tell me do you really know
your brother man
cause a heart speaks louder
than a colour can
and why would you even
shake a man's hand
if you're not going
to help him stand

Jah work
Jah work
Jah work is never done

Every man's action
belong to he
if prepared for thereafter
to each his destiny
some people believe
and some people know
some people deceive
and some people show

Jah work
Jah work
Jah work is never done

You must do the heaviest
so many shall do none
you may got to stand firm
so many shall run
some they rest their head at night
some get no sleep at all
if you listen close to what you see
you will hear the call

lunes, 4 de enero de 2010

PERLAS ENCONTRADAS: KT TUNSTALL - WHITE BIRD

White bird with a black tail
Half dark, and a face so pale
Do you know what your future holds?
Over your side of the road

White bird with a black tail
You look like an open sail
Made me look up from my shoe
To show me what you stand to lose.

White bird, white bird
With your face so pale
White bird, white bird
Where'd you get that tail?
White bird, white bird
With a black tail

White feathers dipped in tar
Hard to tell how old you are
Wondering how much you know
About all of us below

Half of you is heavenly,
Showing off your purity.
The rest of you is from the street
Like to laugh where they both meet

White bird, white bird
With your face so pale
White bird, white bird
Where'd you get that tail?
White bird, white bird
With your face so pale
White bird, white bird
With a black tail