jueves, 11 de febrero de 2010

BEN HARPER - JAH WORK

"Music is the last true voice of the human spirit. It can go beyond language, beyond age and beyond color...straight to the heart and mind of all people."

"La música es la auténtica voz del espíritu humano. Puede ir más allá del idioma, más allá de la edad y del color...directa al corazón y a la mente de toda la gente."

Ben Harper


Tell me do you really know
your brother man
cause a heart speaks louder
than a colour can
and why would you even
shake a man's hand
if you're not going
to help him stand

Jah work
Jah work
Jah work is never done

Every man's action
belong to he
if prepared for thereafter
to each his destiny
some people believe
and some people know
some people deceive
and some people show

Jah work
Jah work
Jah work is never done

You must do the heaviest
so many shall do none
you may got to stand firm
so many shall run
some they rest their head at night
some get no sleep at all
if you listen close to what you see
you will hear the call

lunes, 4 de enero de 2010

PERLAS ENCONTRADAS: KT TUNSTALL - WHITE BIRD

White bird with a black tail
Half dark, and a face so pale
Do you know what your future holds?
Over your side of the road

White bird with a black tail
You look like an open sail
Made me look up from my shoe
To show me what you stand to lose.

White bird, white bird
With your face so pale
White bird, white bird
Where'd you get that tail?
White bird, white bird
With a black tail

White feathers dipped in tar
Hard to tell how old you are
Wondering how much you know
About all of us below

Half of you is heavenly,
Showing off your purity.
The rest of you is from the street
Like to laugh where they both meet

White bird, white bird
With your face so pale
White bird, white bird
Where'd you get that tail?
White bird, white bird
With your face so pale
White bird, white bird
With a black tail

lunes, 28 de diciembre de 2009

BILL BRYSON - UNA BREVE HISTORIA DE CASI TODO

Bienvenido. Y felicidades. Estoy encantado de que pudieses conseguirlo. Llegar hasta aquí no fue fácil. Lo sé. Y hasta sospecho que fue algo más difícil de lo que tú crees.
En primer lugar, para que estés ahora aquí, tuvieron que agruparse de algún modo, de una forma compleja y extrañamente servicial, trillones de átomos errantes. Es una disposición tan especializada y tan particular que nunca se ha intentado antes y que sólo existirá esta vez. Durante los próximos muchos años —tenemos esa esperanza—, estas pequeñas par­tículas participarán sin queja en todos los miles de millones de habilido­sas tareas cooperativas necesarias para mantenerte intacto y permitir que experimentes ese estado tan agradable, pero tan a menudo infravalorado, que se llama existencia.
Por qué se tomaron esta molestia los átomos es todo un enigma. Ser tú no es una experiencia gratificante a nivel atómico. Pese a toda su devota atención, tus átomos no se preocupan en realidad por ti, de hecho ni si­quiera saben que estás ahí. Ni siquiera saben que ellos están ahí. Son, después de todo, partículas ciegas, que además no están vivas. (Resulta un tanto fascinante pensar que si tú mismo te fueses deshaciendo con unas pinzas, átomo a átomo, lo que producirías sería un montón de fino polvo atómico, nada del cual habría estado nunca vivo pero todo él habría sido en otro tiempo tú.) Sin embargo, por la razón que sea, durante el periodo de tu existencia, tus átomos responderán a un único impulso riguroso: que tú sigas siendo tú.
La mala noticia es que los átomos son inconstantes y su tiempo de devota dedicación es fugaz, muy fugaz. Incluso una vida humana larga sólo suma unas 650.000 horas y, cuando se avista ese modesto límite, o en algún otro punto próximo, por razones desconocidas, tus átomos te dan por terminado. Entonces se dispersan silenciosamente y se van a ser otras cosas. Y se acabó todo para ti.
De todos modos, debes alegrarte de que suceda. Hablando en térmi­nos generales, no es así en el universo, por lo que sabemos. Se trata de algo decididamente raro porque, los átomos que tan generosa y amable­mente se agrupan para formar cosas vivas en la Tierra, son exactamente los mismos átomos que se niegan a hacerlo en otras partes. Pese a lo que pueda pasar en otras esferas, en el mundo de la química la vida es fantás­ticamente prosaica: carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno, un poco de calcio, una pizca de azufre, un leve espolvoreo de otros elementos muy corrientes (nada que no pudieses encontrar en cualquier farmacia nor­mal), y eso es todo lo que hace falta. Lo único especial de los átomos que te componen es que te componen. Ése es, por supuesto, el milagro de la vida.
Hagan o no los átomos vida en otros rincones del universo, hacen muchas otras cosas: nada menos que todo lo demás. Sin ellos, no habría agua ni aire ni rocas ni estrellas y planetas, ni nubes gaseosas lejanas ni nebulosas giratorias ni ninguna de todas las demás cosas que hacen el universo tan agradablemente material. Los átomos son tan numerosos y necesarios que pasamos con facilidad por alto el hecho de que, en reali­dad, no tienen por qué existir. No hay ninguna ley que exija que el univer­so se llene de pequeñas partículas de materia o que produzcan luz, grave­dad y las otras propiedades de las que depende la existencia. En verdad, no necesita ser un universo. Durante mucho tiempo no lo fue. No había átomos ni universo para que flotaran en él. No había nada..., absoluta­mente nada en ningún sitio.
Así que demos gracias por los átomos. Pero el hecho de que tengas átomos y que se agrupen de esa manera servicial es sólo parte de lo que te trajo hasta aquí. Para que estés vivo aquí y ahora, en el siglo XXI, y seas tan listo como para saberlo, tuviste también que ser beneficiario de una secuencia excepcional de buena suerte biológica. La supervivencia en la Tierra es un asunto de asombrosa complejidad. De los miles y miles de millones de especies de cosas vivas que han existido desde el principio del tiempo, la mayoría (se ha llegado a decir que el 99 %) ya no anda por ahí. Y es que la vida en este planeta no sólo es breve sino de una endeblez deprimente. Constituye un curioso rasgo de nuestra existencia que procedamos de un planeta al que se le da muy bien fomentar la vida, pero al que se le da aún mejor extinguirla.
Una especie media sólo dura en la Tierra unos cuatro millones de años, por lo que, si quieres seguir andando por ahí miles de millones de años, tienes que ser tan inconstante como los átomos que te componen.
Debes estar dispuesto a cambiarlo todo (forma, tamaño, color, especie, filiación, todo) y a hacerlo reiteradamente. Esto es mucho más fácil de decir que de hacer, porque el proceso de cambio es al azar. Pasar del «gló­bulo atómico protoplasmático primordial» —como dicen Gilbert y Sullivan en su canción— al humano moderno que camina erguido y que razona te ha exigido adquirir por mutación nuevos rasgos una y otra vez, de la forma precisa y oportuna, durante un periodo sumamente largo. Así que, en los últimos 3.800 millones de años, has aborrecido a lo largo de varios periodos el oxígeno y luego lo has adorado, has desarrollado aletas y extremidades y unas garbosas alas, has puesto huevos, has chasqueado el aire con una lengua bífida, has sido satinado, peludo, has vivido bajo tierra, en los árboles, has sido tan grande como un ciervo y tan pequeño como un ratón y un millón de cosas más. Una desviación mínima de cual­quiera de esos imperativos de la evolución y podrías estar ahora lamien­do algas en las paredes de una cueva, holgazaneando como una morsa en algún litoral pedregoso o regurgitando aire por un orificio nasal, situado en la parte superior de la cabeza, antes de sumergirte 18 metros a buscar un bocado de deliciosos gusanos de arena.
No sólo has sido tan afortunado como para estar vinculado desde tiempo inmemorial a una línea evolutiva selecta, sino que has sido tam­bién muy afortunado —digamos que milagrosamente— en cuanto a tus ancestros personales. Considera que, durante 3.8oo millones de años, un periodo de tiempo que nos lleva más allá del nacimiento de las montañas, los ríos y los mares de la Tierra, cada uno de tus antepasados por ambas ramas ha sido lo suficientemente atractivo para hallar una pareja, ha es­tado lo suficientemente sano para reproducirse y le han bendecido el des­tino y las circunstancias lo suficiente como para vivir el tiempo necesario para hacerlo. Ninguno de tus respectivos antepasados pereció aplastado, devorado, ahogado, de hambre, atascado, ni fue herido prematuramente ni desviado de otro modo de su objetivo vital: entregar una pequeña car­ga de material genético a la pareja adecuada en el momento oportuno para perpetuar la única secuencia posible de combinaciones hereditarias, que pudiese desembocar casual, asombrosa y demasiado brevemente en ti.
Este libro trata de cómo sucedió eso... cómo pasamos, en concreto, de no ser nada en absoluto a ser algo, luego cómo un poco de ese algo se convir­tió en nosotros y también algo de lo que pasó entretanto y desde enton­ces. Es, en realidad, abarcar muchísimo, ya lo sé, y por eso el libro se titula
Una breve historia de casi todo, aunque en rigor no lo sea. No po­dría serlo. Pero, con suerte, cuando lo acabemos tal vez parezca como si lo fuese(...)

Bill Bryson, "Una breve historia de casi todo" (2004)

sábado, 19 de diciembre de 2009

EL ALMACÉN DE LA MEMORIA

Un libro se hace a partir de un árbol. Es un conjunto de partes planas y flexibles (llamadas todavía hojas) impresas con signos de pigmentación oscura. Basta echarle un vistazo para oír la voz de otra persona que quizás murió hace miles de años. El autor habla a través de los milenios de modo claro y silencioso, dentro de nuestra cabeza, directamente a nosotros. La escritura es quizás el mayor de los inventos humanos, un invento que une personas, ciudadanos de épocas distantes, que nunca se conocieron entre sí. Los libros rompen las ataduras del tiempo, y demuestran que el hombre puede hacer cosas mágicas.
Algunos de los primeros autores escribieron sobre barro. La escritura cuneiforme, el antepasado remoto del alfabeto occidental, se inventó en el oriente próximo hace unos 5000 años. Su objetivo era registrar datos: la compra de grano, la venta de terrenos, los triunfos del rey, los estatutos de los sacerdotes, las posiciones de las estrellas, las plegarias a los dioses... Durante miles de años, la escritura se grabó con cincel sobre barro y piedra, se rascó sobre cera, corteza o cuero, se pintó sobre bambú o papiro o seda; pero siempre una copia a la vez y, a excepción de las inscripciones en monumentos, siempre para un público muy reducido. Luego, en China, entre los siglos segundo y sexto se inventó el papel, la tinta y la impresión con bloques tallados de madera, lo que permitía hacer muchas copias de una obra y distribuirla. Para que la idea arraigara en una Europa remota y atrasada se necesitaron mil años. Luego, de repente, se imprimieron libros por todo el mundo. Poco antes de la invención del tipo móvil, hacia 1450 no había más de unas cuantas docenas de miles de libros en toda Europa, todos escritos a mano; tantos como en China en el año 100 a. de C., y una décima parte de los existentes en la gran Biblioteca de Alejandría. Cincuenta años después, hacia 1500, había diez millones de libros impresos. La cultura se había hecho accesible a cualquier persona que pudiese leer. La magia estaba por todas partes.
Más recientemente los libros se han impreso en ediciones masivas y económicas, sobre todo los libros en rústica. Por el precio de una cena modesta uno puede meditar sobre la decadencia y la caída del Imperio romano, sobre el origen de las especies, la interpretación de los sueños, la naturaleza de las cosas... Los libros son como semillas. Pueden estar siglos aletargados y luego florecer en el suelo menos prometedor.(...)
(...) Si acabo un libro por semana sólo leeré unos pocos miles de libros en toda mi vida, una décima de un uno por ciento del contenido de las mayores bibliotecas de nuestra época. El truco consiste en saber qué libros hay que leer. La información en los libros no está preprogramada en el nacimiento, sino que cambia constantemente, está enmendada por los acontecimientos, adaptada al mundo. Han pasado ya veintitrés siglos desde la fundación de la Biblioteca alejandrina. Si no hubiese libros, ni documentos escritos, pensemos qué prodigioso intervalo de tiempo serían veintitrés siglos. Con cuatro generaciones por siglo, veintitrés siglos ocupan casi un centenar de generaciones de seres humanos. Si la información se pudiese transmitir únicamente de palabra, de boca en boca, qué poco sabríamos sobre nuestro pasado, qué lento sería nuestro progreso. Todo dependería de los descubrimientos antiguos que hubiesen llegado accidentalmente a nuestros oídos, y de lo exacto que fuese el relato. Podría reverenciarse la información del pasado, pero en sucesivas transmisiones se iría haciendo cada vez más confusa y al final se perdería. Los libros nos permiten viajar a través del tiempo, explotar la sabiduría de nuestros antepasados. La biblioteca nos conecta con las intuiciones y los conocimientos extraídos penosamente de la naturaleza, de las mayores mentes que hubo jamás, con los mejores maestros, escogidos por todo el planeta y por la totalidad de nuestra historia, a fin de que nos instruyan sin cansarse, y de que nos inspiren para que hagamos nuestra propia contribución al conocimiento colectivo de la especie humana. Las bibliotecas públicas dependen de las contribuciones voluntarias.
Creo que la salud de nuestra civilización, nuestro reconocimiento real de la base que sostiene nuestra cultura y nuestra preocupación por el futuro, se pueden poner a prueba por el apoyo que prestemos a nuestras bibliotecas.

Carl Sagan ("Cosmos", 1980)

PERLAS ENCONTRADAS: INCUBUS - SUMMER ROMANCE (ANTI-GRAVITY LOVE SONG)

Uno de mis grupos favoritos. Esta canción estaba contenida en uno de sus primeros trabajos (S.C.I.E.N.C.E., 1997), cuando sus derroteros musicales eran más independientes, pero supongo que el éxito nos acomoda a todos... En cualquier caso, esta versión acústica es grande (atención a la guitarra de Mike Einziger).

sábado, 21 de noviembre de 2009

AN EVENING WITH GOV'T MULE - MADRID, NOVIEMBRE 2009

El pasado lunes 16 de noviembre el grupo Gov't Mule presentó su nuevo álbum By a thread en Madrid, concretamente en la sala Heineken, y cuando terminó el concierto, después de alrededor de 3 horas, me asaltó la duda acerca de por qué un grupo como The Jonas Brothers, producto del marketing más agresivo (al igual que otros fenómenos fans como la saga "Crepúsculo"), son capaces de llenar el Palacio de Deportes tan sólo unos días antes, mientras que otros deben contentarse con salas reducidas con un aforo de unos pocos cientos de personas. Aunque me siento orgulloso de seguir a artistas "minoritarios", cada vez que me encuentro esos contrastes no puedo reprimir una sonrisa entre amarga e irónica, sobre todo porque no estamos hablando de un grupo novel que presenta su primer disco, sino de gente que lleva mas de 30 años en la carretera.
El vocalista y SUPER guitarrista de los Gov't Mule, comenzó en otro grupo legendario como eran los Allman Brothers Band (que con el tiempo fueron todo menos los hermanos Allman, jeje). Todo es característico en Warren Haynes, su volumen corporal, su melena rubia, su dudoso gusto en el vestir, y su maravillosa guitarra, que nos golpea desde los primeros acordes en un CD o en un concierto, y nos trae de vuelta aquel rock sureño de los 60 y 70 (Dios...nací demasiado tarde).

El repertorio de esta banda es impresionante, además en sus actuaciones siempre hacen algunas versiones de clásicos de otros artistas (en el concierto de Madrid sin ir más lejos nos deleitaron con una versión del Red House de Jimi Hendrix). Para los que no esteis muy familiarizados con ellos y seáis aficionados al buen rock, os propongo como primera toma de contacto su monumental The Deep End Vols. 1 y 2, trabajo en el que estaban inmersos cuando el bajista Allen Woody fue encontrado muerto en su domicilio. El grupo se restableció del golpe y no contaron con un nuevo bajista para el repertorio del álbum, sino con uno diferente para cada tema. El resultado es asombroso, y en él se dan cita desde Flea a Bootsy Collins.


Otra de las razones por las que merece la pena escuchar a este grupo es el baterista Matt Abts, si no habéis visto a este tío en acción no sabéis lo que es bueno (con permiso de Danny Carey de Tool). En la nueva formación estrenan nuevo bajista (esta vez no por fallecimiento del anterior), pero la esencia de su música permanece, como permanecerán canciones cuyo solo fin es hacerte sentir bien:

Espero que esta aproximación a uno de mis grupos favoritos os haya resultado interesante y que os acabe gustando tanto como a mí. Y desde esta entrada quiero agradecer a MASTEATRO que se haya acordado de mí en su blog "Lo mío es puro teatro", yo también admiro muchísimo a Pasión Vega y estoy deseando poder escuchar ese concierto en Buenos Aires. Desde el inicio de mis comentarios tan sólo pretendía plasmar un poquito de mi amor por la música y los libros y acercar a los demás algunos artistas que creo que se lo merecen. Muchas gracias a todos por colaborar en ello.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

JORGE DREXLER: CADA UNO DA LO QUE RECIBE

Hoy quiero presentaros una serie de cortes del repertorio de Jorge Drexler, un cantautor uruguayo y uno de mis compositores favoritos. Si bien hay un aspecto que me incomoda de él como es su relación con Leonor Watling (es broma...) su música es tremendamente rica y variada en estilos, y sus letras están cargadas de emoción y sentimiento, para recordarnos que un cantautor no siempre debe cantar a la lucha social. Merece la pena detenerse en sus textos aunque las composiciones que nos ofrece van mucho más allá de una voz y una guitarra, pudiendo encontrar incluso ritmos electrónicos.



Todos recordamos el momento de aquella ceremonia de entrega de los Oscar donde su canción Al otro lado del río, que aparecía en la banda sonora de la película de Gael García Bernal Diarios de motocicleta, resultó premiada con el galardón a la mejor canción:



Bien, después de este momento entre irónico, indignante y no sé qué más calificativos aportar...os dejo otras dos maravillosas canciones de este artista:


Espero que os guste...